En los últimos años, quienes trabajamos en tecnología e innovación hemos sido testigos de cómo los datos, más allá de ser herramientas, se han convertido en el núcleo de las relaciones de confianza y poder tanto en empresas como en la sociedad.
Pero no ha sido un camino fácil. Al ver cómo algunas organizaciones explotaban datos sin transparencia, nos dimos cuenta de que algo estaba fundamentalmente mal: se rompió un pacto invisible pero poderoso entre las empresas y la gente.
La tecnología y los datos nos han dado un enorme potencial para personalizar, predecir y optimizar las formas de relacionarnos digitalmente. A nivel mundial se ha abierto una ventana para avanzar en este poder de forma ética.
En Chile, la nueva legislación sobre protección de datos y el sistema de Finanzas Abiertas han llegado como un llamado a reorganizar cómo manejamos la información personal, una oportunidad para que las empresas demuestren que son agentes de cambio positivo y no simples extractores de valor privado.
Una nueva era para el propósito empresarial
La transformación que necesitamos en el sector empresarial va más allá del cumplimiento normativo.
Hoy, cumplir con la ley es el punto de partida, pero la clave está en trascender este cumplimiento para restablecer el prestigio y la confianza. No se trata solo de evitar multas o seguir reglas impuestas, sino de redefinir el propósito empresarial en un mundo donde los datos y la privacidad han cobrado un nuevo valor.
Para las empresas, aprovechar esta oportunidad significa innovar en transparencia y comunicación. Abrir las puertas y establecer una relación auténtica con los usuarios: ¿qué información necesitas de ellos?, ¿para qué la usarás?, ¿cuánto tiempo la retendrás? Preguntas simples, pero de un valor incalculable para restablecer un vínculo de confianza. Este es el paso esencial que los líderes deben tomar.
Y no solo porque es lo correcto, sino porque ahora es también una ventaja competitiva.
Del riesgo a la rentabilidad: el valor de hacer las cosas bien
Cumplir con las nuevas regulaciones ofrece a las empresas mucho más que evitar riesgos; abre una avenida hacia la rentabilidad en un contexto de crecimiento económico limitado. Una gestión ética y transparente de los datos puede convertirse en un sello distintivo, en una razón para que los consumidores prefieran una empresa sobre otra. Nos encontramos en un momento en que el compromiso con la privacidad y la seguridad de la información es un activo invaluable.
La ley de Finanzas Abiertas, con sus altos estándares de seguridad y requerimientos de consentimiento, es un ejemplo claro de cómo el respeto por la privacidad y los derechos de los consumidores no solo es necesario, sino también estratégico. La transparencia y el respeto hacia los datos del usuario ya son valores de época, como dice Tironi en su último libro, “La Justificación de la Empresa y el Nuevo Capitalismo”. Las empresas que lideren en este campo no solo mejorarán su reputación, sino que fortalecerán relaciones de largo plazo con clientes, generarán más lealtad y abrirán nuevas oportunidades de negocio en el marco de un sistema financiero más colaborativo y abierto.
Reconstruyendo la confianza: un llamado a la acción para los líderes empresariales
La historia nos demuestra que la crisis de confianza que enfrenta el sector empresarial no es nueva, pero sí es una oportunidad renovada para hacer las cosas de manera diferente. Tironi apunta que el enfoque extremo en el valor económico, inspirado en la doctrina Friedman, dejó de lado los aspectos sociales que toda empresa debe valorar y que, en Chile, fue tomado como un dogma. Pero ahora, con la mirada puesta en un nuevo capitalismo, estamos llamados a dar un giro real hacia un modelo que priorice la responsabilidad, la transparencia y el respeto.
Si eres líder de una organización, el desafío es claro: lidera con propósito, adopta un enfoque ético en la gestión de datos y demuestra que tu empresa puede ser un agente de cambio. La rentabilidad y el crecimiento sostenible no se alcanzarán solamente con estrategias comerciales o eficiencia operativa; se alcanzarán a través de un compromiso genuino con la privacidad, la seguridad y la confianza de los usuarios. Este es el momento de asumir el rol que, como bien lo señala Tironi, el capitalismo moderno está buscando para justificar su existencia en la sociedad.
Es el momento para crear valor y confianza
Hoy, más que nunca, las empresas tienen una oportunidad única para redefinir su propósito y crear valor de manera auténtica y sostenible. Al adoptar estos cambios como pilares estratégicos y no meros requisitos, las organizaciones no solo cumplirán con la ley, sino que se convertirán en modelos a seguir en una economía cada vez más digital y consciente.
La transformación es inevitable, y la pregunta que debemos hacernos no es si cumpliremos con la regulación, sino cómo la transformaremos en una ventaja competitiva y un símbolo de rentabilidad ética. En un mundo que exige transparencia y responsabilidad, este es el momento de las empresas para demostrar que pueden ser algo más que motores de ganancia; pueden ser los agentes de cambio que la sociedad necesita.